Él, que nunca había bebido, celebra la muerte de su padre con un generoso lingotazo de vino. Ahora podrá deshacerse de las tierras de su familia, piensa, olvidarse al fin de las vides, del lagar, de la pestilente bodega y dedicarse a lo que siempre ha deseado: escribir.
Finalista
Cada martes, a las 15:30 h, nos vemos en el hotel. Siempre en la misma habitación. Yo llego primero y preparo el terreno: bajo la luz, ajusto la temperatura y pido que suban una botella de cava. Durante dos horas solo existe esa habitación: las cortinas cerradas, las sábanas revueltas, […]
Lo vi en una tienda de segunda mano, al lado de una cafetera italiana y unos cascos con cable.
En mi colegio todos tienen una tablet. Menos yo, que me tengo que conformar con un cuaderno de tapas sobadas y un bolígrafo que se queda sin tinta en mitad de los dictados. Me da una rabia…
Ahora que la gente se desdobla, vivimos mucho más apretados en el edificio, pero nos apañamos bien. La mayoría de los dobles son tranquilos, eficientes y respetuosos. En mi rellano, por ejemplo, vive una enfermera y, desde que su doble se encarga de los turnos de noche en el hospital, […]
En el despacho de Clara Campoamor, la luz de la tarde se filtra a través de las cortinas, proyectando sombras alargadas sobre una desgastada carpeta.
Platos con restos resecos de comida, la ropa desperdigada por el suelo y la cama revuelta. Es lo que me encuentro en el primer párrafo del libro que acabo de sacar de la biblioteca.