POBRES

Vivíamos de lujo. O eso creíamos hasta que el del ático advirtió que nos faltaba un pobre. Todos los barrios que se precian tienen pobres,

GANAR

A través de las ventanas abiertas para ventilar, se cuela la detonación del disparo de salida. Cae entonces en la cuenta de que se le ha hecho tarde. Una vez más.

TERCER GRADO

Diez años después regresa al barrio. Han cerrado la papelería y hay un parque nuevo en el viejo solar donde aparcaba la furgoneta, pero el olor y el bullicio son los de siempre.

EL REGRESO

Hacía tres veranos que padre había muerto cuando una noche se presentó a cenar. Lo miramos sorprendidos: mientras estuvo vivo, nunca llegaba a casa tan temprano.

LAZOS DE SANGRE

Nuestra boda era como todas: los novios, un juez, invitados, el convite. Nada especial que destacar. Ni siquiera teníamos una cláusula prematrimonial de esas de “lo tuyo es tuyo y lo mío, de los dos”.

FRAGILIDAD

Alquilé un apartamento en un edificio que parecía una esquela mortuoria. Pensaba —equivocadamente, me daría cuenta después— que allí encontraría la concentración necesaria para escribir.

MADRE NATURALEZA

Me dejó plantado en la primera cita. No me quejo, me cuida bien. Está pendiente del riego, me abona con regularidad y me poda las ramas que me brotan en el estómago estropeando mi silueta.