Frente al espejo, respira hondo para controlar los nervios. Se pone el traje muy despacio, como si le doliese, alisando con sus manos desnudas unas arrugas inexistentes.
Microrrelatos
—Tienes que ayudar a su familia, papá. No pueden pagar un abogado y la muerte de su hijo no debe quedar impune. ¿Y si hubiera sido yo? —Tú nunca cometerías la estupidez de ir a la concentración del Día del Orgullo Gay, ¿para qué ibas a mezclarte con esa gente?;
Ese verano sería el mejor verano de su vida. Siempre que consiguiera deshacerse de su madre, claro. Era la decimotercera vez que lo intentaba y el número trece le hacía presagiar que al final la suerte se pondría de su lado.
El abogado intenta hacerme entrar en razón; el pobre hombre está cansado de este litigio y apenas queda tiempo para cerrar el acuerdo. Pero no hay razón que valga. Ellas siempre se han mofado de mis paseos por el bosque, las muy ladinas.
«¡Vamos, date prisa!», me apremia ella con la voz todavía jadeante. Me tiro de la cama, hago un gurruño con la ropa, busco el zapato que falta y corro hacia el armario.
Puntual a su cita, ha entrado sin llamar, con la alegría de quien vuelve a casa por Navidad un 20 de mayo cualquiera. Nos abrazamos como si hiciera siglos que no nos vemos.
Ahora ya puedo decir eso de que «he venido aquí a hablar de mi libro». Salió publicado el pasado 23 de abril, el Día del Libro, ¡qué mejor fecha que esa!, y ha tenido un padrino de excepción: Antonio Tocornal. Los que ya lo han degustado dicen de él: […]