El Congreso ha sido un éxito. He puesto en práctica todo lo aprendido allí y tanto mi despacho como yo hemos sufrido una auténtica transformación.
Microrrelatos
Ha muerto mi musa. De repente. Sin dar ninguna explicación. Quién iba a imaginar anoche, cuando se fue a dormir, que ya no volvería a despertarse. No me lo puedo creer.
Desde que me apunté al XII Congreso de la Abogacía Transformadora, me siento una persona nueva, como sin estrenar.
—¡Tendió la camisa con el marido dentro! —testifica indignada y gesticulosa la vecina del tercero. «Pero hombre, una mujer, no, otra vez no», pienso muy bajito y muy decepcionada.
La primera vez que la vi yo aún tenía que ponerme de puntillas frente al espejo para peinarme el flequillo. Su mirada traviesa y descarada me congeló el corazón
«Brecha» y «Salarial» se sientan en el banquillo acusadas de asociación ilícita. Expertos en la materia testifican sobre su injustificado comportamiento.
Llegué al sur surfeando sobre una ola de calor para experimentar con palabras nuevas en mi microrrelato.