Hace tiempo que no cuenta ovejas para dormir; cuenta los milímetros de suela que le quedan a las botas de su hijo. Dos en el talón, tres en la punta. Si el invierno se ensaña, tendrá que elegir entre la calefacción o el pegamento de contacto.
#Finalista
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Poco tiempo después de que desaparecieran los bosques, nos quedamos sin madera para construir ataúdes y en esas condiciones la gente se negó a morirse.
A mí me bautizaron con el nombre de Agosto. A otros les llamaron como las estaciones, los días de la semana o los mares y océanos. Hasta que saltaron las alarmas.
Antes de acostarnos, mis padres nos ponen en fila y hacen un recuento rápido: uno, dos, …, ocho, nueve y diez.
Mejor esperamos hasta mañana, dice mi madre cuando viene a despertarme. Anoche, tras una larga discusión, prometió que hoy me dejaría ir solo al colegio, pero una vez más no va a cumplir su palabra.