Hoy hace diez días que volví a casa. En el hospital no podían hacer más para frenar esta enfermedad que me devora las entrañas.
Microrrelatos
Mientras espero en la cola, mi imaginación avanza muchísimo más rápido que mis pies y por unos instantes creo que me voy a descoyuntar.
En el primer capítulo Ella aparece sentada en la cocina, con gesto amable, garabateando deprisa sobre un trozo de papel manchado de harina mientras un sabroso guiso borbotea en el fuego.
Tras el balance anual de cuentas, los números no cuadraban ni triangulándolos por lo que, para reducir gastos, los socios decidieron prescindir de mis servicios sin debatir siquiera.
Entra en mi despacho con un llamativo vestido, sandalias de tacón y un cartel enrollado en sus manos de dedos kilométricos que extiende muy lentamente sobre el escritorio mientras aguanta las ganas de llorar.
En las inmediaciones de Vetusta se ha estrellado un avión de papel que había despegado tan solo unos minutos antes de la Región Neuroimaginativa de una joven ilusa.
Llegamos aquí en septiembre, un día por la noche. El viaje había sido muy largo y yo estaba tan cansada y confundida por el cambio que tardé en darme cuenta de lo bonita que es esta ciudad.