CON EQUIPAJE

Hoy hace diez días que volví a casa. En el hospital no podían hacer más para frenar esta enfermedad que me devora las entrañas. Qué bien me trataron, incluso salieron a despedirme con sus batas blancas, pero prefiero morir aquí, con mi familia. Están todos, excepto María. Julio ya es un experto cambiando vías, apósitos y sábanas conmigo dentro; quién lo hubiera dicho, si se mareaba cada vez que veía una aguja cuando era un niño. Son las cosas de la vida, y de la muerte, que nos hacen más fuertes. A veces alguno empieza a llorar, así, de repente, y acabamos llorando todos. Un rato. Dos. Los que hagan falta. Porque acostumbrarse lleva su tiempo. Aunque precisamente tiempo yo ya no tengo: acaba de llegar María, mi pequeña, ¡qué guapa está!

—«Vamos, mamá, he venido a buscarte».

Perdonad, debo dejaros, tengo que meter todo este cariño en la maleta.

Finalista en el I Concurso de microrrelatos RedPAL. RED DE CUIDADOS PALIATIVOS DE ANDALUCÍA. Sevilla.

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