INVISIBLE

Cada mañana rescata los periódicos que desechan en el banco y los apila en un rincón del cajero automático. Con las noticias que no le interesan lustra mostradores y cristales y, si tiene frío, envuelve sus pies con la sección de política para sentir el calor de los debates.

Por las noches, utiliza los crucigramas como almohada y los titulares sobre recuperación económica como sábana. Pero con lo que más disfruta es con la sección inmobiliaria: antes de dormirse, elige el piso más luminoso y se acomoda dentro, muy despacio, sin hacer ruido, para que nadie pueda echarla otra vez.

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