En mi colegio todos tienen una tablet. Menos yo, que me tengo que conformar con un cuaderno de tapas sobadas y un bolígrafo que se queda sin tinta en mitad de los dictados. Me da una rabia…
Cuando la profe dice que abramos la aplicación, yo paso las hojas de mi cuaderno y elijo una página en blanco. Y cuando pide que busquemos en Google esto o lo otro, yo miro al techo e intento recordar lo que comenta mi padre con sus amigos mientras juegan al dominó en el bar. Otras veces adivino. O me lo invento.
Mis compañeros se burlan de mí; que estoy en las nubes, dicen, pero en realidad presto más atención que nadie. Cada cosa que oigo la grabo en mi cabeza como si fuera un pendrive. No puedo permitirme borrarlo.
El día que le pregunté si podía entregar mis trabajos escritos a mano, la profe me sonrió un poco raro y dijo: «Claro, todo cuenta». Aunque sé que no todos contamos lo mismo. Dicen que la educación es un derecho, pero yo creo que se parece más a una suscripción premium: unos tienen acceso completo y otros solo la versión de prueba.
XII Certamen de microrrelatos Javier Tomeo de temática social.
Publicado en la revista Compromiso y Cultura del mes de febrero.

23 ideas sobre “CLASES”
Creo que así se desarrolla el interés por aprender, sorteando las pequeñas incomodidades. Un saludo.
Pues sí, sin duda. Y la fortaleza de espíritu. Y la tolerancia a la frustración. Y la retentiva. Y la imaginación. Aunque hay veces que…
Un saludo, Carlos.
Simplemente genial.
Muchas gracias, Ana. A ver si conseguimos una suscripción de por vida.
Ser testigo de la desigualdad siempre deja un sabor amargo, que duele, como este micro.
Como siempre, la traca final que nos incluyes en el último párrafo -la educación como suscripción Premium- es devastadora y te sacude el alma.
En mi opinión, refleja a la perfección que hay puertas que no se abren con talento ni con esfuerzo, sino con recursos. Que la igualdad de oportunidades no deja de ser un eslogan bonito, pero muchas veces vacío y la meritocracia una ficción.
Magnífico relato.
Un beso.
Como ha dicho antes Carlos, aprender en general, y a sortear obstáculos en particular, es necesario e imprescindible, que eso también se nos olvida. Pero llega a ser desquiciante no llegar por mucho esfuerzo que le pongas. Y ya no te cuento si, mientras te paras para esforzarte, te adelantan por la derecha. Hartos, que no saciados, estamos de ejemplos: que levante la mano el que no conozca a, sepa de, conviva en la misma oficina con… Y luego explícale a la gente cada día que vamos, sí, que se puede, que no decaiga el ánimo, que la constancia tendrá su recompensa, que… que ya no sé ni qué decir sin que se me caiga la cara de vergüenza. Y conste que creo que se puede, que podemos, que el esfuerzo merece la pena. Aunque hay días en que lo único que me apetece es meterme en la cama y dormir. A secas. Sin soñar ni nada.
Por suerte, otros días me da por escribir y contarlo. Que ya ves tú. Pero quién sabe. Me cabe la esperanza de que la meritocracia deje de ser ficción; para eso ya están los cuentistas, ¿no?
Un beso
Pienso igual. Una se cansa de no tener, de necesitar triple de tiempo (que no se tiene, y menos a la edad de jugar) para hacer lo que cualquier compi hace con toda facilidad. Te cansas de poner tanto de tu parte sin tener dinero para acceder a clases extraescolares, te cansas de ver a tus compañeras con ropas que tú no te puedes permitir, y ser despreciada por lo que no tienes, y piensas que, en cuanto acabes la educación obligatoria, te pondrás a trabajar aunque sea limpiando, lo importante es tener dinero para ser como las demás. Y dejas de estudiar aunque seas muy inteligente. Y, aunque quisieras estudiar, si dependes de una beca solamente, no puedes, porque te la pagan en febrero y tú necesitabas ese dinero en septiembre. Y engrosas la cadena de trabajos precarios y mano de obra explotada y tus hijos sufrirán lo mismo a no ser que desde el Estado cambien las reglas y se preocupen de que haya auténtica igualdad en las aulas también.
Lo veo cada semana y lo llevo viendo desde hace años.
Coincidimos, Ana, y es frustrante. Y a determinadas edades, más complicado aún de comprender (y de explicar). Y cuando se entra en esa cadena de la que hablas…
Esto tiene que romper por algún sitio. Parece que empieza a romperse ya. Lo que ya no sé es a cuántos se va a llevar por delante. Intentemos que sean (seamos) los menos posibles.
Lo triste es que pueda haber diferencias entre alumnos y no haya resortes para subsanarlas. Pero dile al niño que no se preocupe, que cuando llegue a mayor, lo que ha aprendido con su forma de trabajar (capacidad de trabajo, imaginación, memoria…), le asegurarán los mayores éxitos.
A pesar de todo lo que he dicho en los comentarios anteriores, también estoy de acuerdo contigo. El esfuerzo, esa capacidad de trabajo, la imaginación, la memoria, el saber sortear los obstáculos es fundamental en el aprendizaje. La forja del carácter que se decía el siglo pasado. Salvo que la cuerda se tense demasiado y lo mandes todo a hacer puñetas.
Ay, bendito equilibrio, quién lo pillara.
¡Gracias, Óscar!
¡¡¡¡Excelente!!!
Como no podía ser de otra forma, mi Shuōshūrén de cabecera y confianza ha retratado los tiempos «modelnos» y llenos de tanta tecnología, con sapiencia, ironía y muchísima critica.
Ese niño que se ve «obligado» a usar los métodos antiguos se dará cuenta, con el tiempo, de que ha recibido un regalo maravilloso; será capaz de hacer las cosas por sí mismo y sin necesidad de IAs o androides «hacedetodo». Será un excelente buscavidas y no dependerá ni de las baterías ni de la luz. Que al paso que vamos, retrocedemos hasta el Paleolítico Inferior y a ver como van a poder nuestros niños encender un hacha de piedra o sacar un filete de bicho dándole al botón de «SírvaseUdMismo».
Felicidades, Margarita.
Si algún día dejo de leerte y disfrutar de tus cuentos que sea porque a uno de los dos le ha tocao la super-boto-loto y se ha ido a una isla del Caribe sin internete, sin influenshes, y sin gente tóxica.
Abrazo Grande.
¡Qué grande eres, Jose Antonio! Sí, ya sé que me repito. Pero es que tiene mucho mérito, en estos tiempos tan desiguales y digitales, hacer sonreír a la gente con tan solo unas líneas escritas.
Tengo la sensación de que, si el mundo se reiniciase, sería una IA artificial la que crearía al Hombre a su imagen y semejanza, o dicho de otro modo, a los avatares. Y no habría islas desiertas, ni atardeceres naranjas, ni montañas nevadas, ni ríos cantarines; sería todo virtual, aséptico, a medida del algoritmo según nuestras elecciones y número de likes «clikados» en la franja horaria «prime». Y mira, según lo cuento, pienso que igual en un lugar así no habría cabida para la envidia, el odio, la desigualdad. ¿O sí? Jo, mi imaginación empieza a irse por los márgenes.
Espero que no te toque la super-boto-loto (perdona mi egoísmo): no puedo imaginarme tener que prescindir de estos ratitos de charla.
Abrazazo.
¿Y quién te dice, Margarita, que no vivimos en un mundo controlado por IAs o entes «inteligentes»? Podemos ser un experimento macabro y fatalista.
Si se está cumpliendo la peli «Eyes Wide Shut» de Stanley Kubrick, puede ser también real «The Matrix». 🤪🫣😭
Si los androides van a ser creados a nuestra imagen y semejanza, ya podrás imaginar cuál va a ser el final. Lo siento, soy pesimista por edad y naturaleza. 🤷🏻♂️
No, tranquila. Yo no juego ni a al tute en sofá, así que no sé la forma en que va a tocar ná. Seguiremos dejando a nuestras mentes vagar por la literatura y la fantasía. Otra no nos quea.
Abrashasho Gordo, Calentito y Seco.
Jolines, pues es verdad. Aunque estoy segura de que esa niña va a tener la cabeza mejor puesta que el resto de la clase. Buena memoria y técnicas de estudio. Una pena que, desgraciadamente, no esté al mismo nivel en todo.
Desde luego tiene mérito. Mucho.
Me han encantado tus «técnicas de estudio»: no hace tanto tiempo eran la solución a todos los problemas de aprendizaje, pensamiento y buen comportamiento. Corrígeme si me equivoco, pero creo que ahora están encerradas en alguna polvorienta circunvalación de la memoria, ¿no?
Brindo por las mujeres, niñas y «personas humanas» con la cabeza bien puesta 🥂
Un abrazo, Aurora.
Reflejas muy bien lo triste de la desigualdad, que no debería existir. Pero pienso que quien toma notas en su cabeza al final retiene y aprende mucho más que quienes cuentan con la aplicación tal o más cual para todo…
Estoy de acuerdo contigo, Teresa; sin embargo, ahora el que no maneje las competencias digitales se queda descolgado, desde para sacar cita en el médico como para sacar dinero de un cajero, y también en la mayoría de los trabajos se exige ya (hay que enviar todo el papeleo por correo electrónico para poder firmar el contrato). Y así llegamos de nuevo al equilibrio: cómo compaginar ambas cosas y cantar, cocina y caminar a la vez.
Me identifico completamente… El otro día me caducó mi vieja MasterCard y se me olvido actualizar todas mis suscripciones premium con el número de la nueva. ¡Qué destrozo! Perdí mi curso de albanés en Duolingo; Serenity dejo de funcionarme y no pude hacer mi meditación diaria; salí de senderismo para remediar mi estrés, pero como ya no tenía Wikiloc me perdí por la sierra; y para colmo me he quedado sin los recuerdos de toda la vida porque me han volado todos los gigabites de Dropbox… Ahora mismo estoy viviendo la vida con la suscripción gratuita con anuncios (¡compra tu coche en Automóviles García, seminuevos de ocasión!… perdón)
¡Madre mía! Me acaba de estallar la cabeza. No tiene desperdicio tu comentario, Peregrino. Mi carcajada con los Automóviles García seminuevos de ocasión, más que premium, ha sido catártica y «añoratriz» de mi época infantil y juvenil.
No sé qué decirte, la verdad: ¿te mando ánimos y unas palmaditas en el hombro?
¡Mucho ánimo, chaval! (perdona las confianzas).
¡Cuánta razón tienes! Un saludo.
Mira que me gusta a mí tener razón, pero en este caso…
¡Muchas gracias, Segundo!
Un saludo
Me encantó.
¡Qué bien! Gracias 😊