Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva repite noche y día desde que murió. Incluso con el deje andaluz ese que practicaba frente al espejo para parecer forastera.
Lo primero que me preguntan en la entrevista es mi edad. Me extraña, es ilegal, todo el mundo lo sabe, así que respondo con mi mejor tono de autosuficiencia que, a pesar de mi juventud, estoy sobradamente capacitado para el trabajo.
Mis padres no entienden que pase las vacaciones jugando con esta destartalada caracola.
No puedo dejar de mirar mi trocito de cielo. Es una monada, con sus nubes blanditas y relucientes,
Hoy le nota más cansado, con esas ojeras pronunciadas que le afean la mirada. Aunque dicen que la tele hace mayor y engorda, intenta consolarse. Habla otra vez de la necesidad de aumentar el apoyo internacional,