Él, que nunca había bebido, celebra la muerte de su padre con un generoso lingotazo de vino. Ahora podrá deshacerse de las tierras de su familia, piensa, olvidarse al fin de las vides, del lagar, de la pestilente bodega y dedicarse a lo que siempre ha deseado: escribir.
Su primera novela pasa desapercibida y de la segunda apenas vende cincuenta ejemplares, pero insiste. Escribe y escribe y apenas duerme y se olvida de comer, solo escribe. Hasta que con la tercera gana un prestigioso premio que lo convierte en el autor de moda. En todas partes se habla de él. Sus seguidores en redes sociales se cuentan por decenas de miles.
Cambia de ropa y de novia, de casa, de coche, de ciudad. Ya no queda nada de aquel muchacho áspero y gris que nunca había bebido. Embriagado de éxito, se cree Dios, un dios que crea y manipula a sus personajes hasta llevarlos al límite para después dejarlos caer. Siento pena de él. Todavía no se ha dado cuenta de que el que escribe esta historia soy yo.
Finalista en el X Concurso de Microrrelato Ilustrado. Universidad de Jaén
Ilustración: Jorge Verdú Ayud


16 ideas sobre “DIOSES”
What a brilliantly crafted micro-story! 👏📖
I loved the way the story takes us from grief and rebellion to ambition, success, and finally an unexpected twist that completely changes the meaning of everything we have just read.
The transformation of the protagonist is especially fascinating. From the young man who never drank and wanted nothing more than to escape his family’s vineyards, he becomes a celebrated author, surrounded by fame, wealth, followers, and an entirely new identity. Yet beneath all that success, something has been lost.
I really appreciate your thoughtful and detailed analyses of my texts, vermavkv. We all change over time, shaped by the experiences we gather along the way, although some people can only make that change once they feel free from the pressures imposed by others. It is then that they take the opportunity to become tyrants themselves. And that is where the mistake lies—and the loss.
Thank you very much for your kind words.
Me alegra ver que te hayas decidido a hacer pública mi vida. Como somos amigos no necesitabas mi permiso, además, me ha gustado mucho cómo lo has descrito todo…
Jajaja, Jajaja…, vuelves a conseguir querer seguir leyendo palabra por palabra, para llegar a la sublime sorpresa final.
Poca gente lo consigue, pero tú sí.
Un abrazo fuerte y, a diferencia de los que gobiernan, estamos con vosotros.
Ya sabía yo que no te ibas a enfadar 😃 Me parto contigo. Aunque algo de razón tienes, eh. Me atrevería a decir que todos (sí, y todas también) los que escribimos jugamos un poco mucho a ser dioses capaces de cambiar el mundo. ¿Para qué si no íbamos a ponernos delante de un folio blanco tan aburrido?
Fíjate, yo hasta me he atrevido a plasmar en unas líneas que la situación en esta pequeña Ciudad, que también forma parte del mundo, aunque algunos no sepan ni colocarla en el mapa, vuelve a la tan mencionada normalidad. Gracias por estar, Guillermo. Ni te imaginas lo que se agradece.
Un abrazo
Al menos tú por eso no has de preocuparte. A pesar de ser un hacha del microrrelato sigues con los pies en el suelo. O eso espero. Hip. Un abrazo muy fuerte, Margarita.
No te creas, Aurora, a veces me pongo los zapatos de tacón para intentar ver las cosas desde un poco más arriba y cambiar así la perspectiva. Y si ni por esas lo consigo, al menos respiro un aire diferente.
Por cierto, cuidado con el vino, que engancha 😉
¡Abrazazo!
Que sepas que ya no me fío de lo que escribes. Siempre me haces lo mismo.
Muestras una expectativa coherente bien construida a lo largo del relato y cuando ya tengo esa comprensión bien asentada, introduces un elemento en el último párrafo que revela la verdadera historia y me obliga a volver a leerlo y reinterpretar todo lo anterior
…..¡y eso es lo que más me gusta!
Al igual que también me gusta la moraleja que sueles dejar en tus relatos como quien no quiere la cosa. En este caso, como el éxito puede deformar una personalidad por completo, o como por mucho poder que pienses que tienes, siempre vendrá otro con más poder que tú y te pondrá en tu sitio.
En fin, magnífico. Me ha gustado mucho, pero seguiré sin fiarme de ti.
Un beso.
Haces bien en no fiarte de mí. Tienes pruebas más que suficientes (¿lo dejamos solo en el ámbito de la escritura?).
De pequeña soñaba con ser invisible. Y ahora que he crecido, me siento invisible. Pues eso, que hay que tener cuidado con lo que uno sueña. Alguien dijo antes que yo esta frase, pero no sé quién es. Quizá le pasó lo mismo que a mí.
Aunque hay momentos en los que también me siento una diosa capaz de cambiar el mundo más allá de los márgenes de un folio. Y enseguida me doy cuenta de que no es más que un sueño. Ironías de la vida.
Por cierto, me encantaría, y me encantaría mucho muchísimo, que los que tienen más poder que yo me pongan en mi sitio; sería señal de que todos, absolutamente todos, tenemos un sitio que nadie nos va a quitar, ¿no? Pero creo que no te refieres a esto, ¿verdad?
En fin. Sigamos confiando la una en el otro, que es de las pocas seguras que tengo hoy.
Un beso, Javier.
Me encanta este cruce de fronteras entre realidad y ficción. Muy bien escrito, como siempre. ¡Enhorabuena!
Confieso que me cuesta encontrar esa frontera. Si no fuera por el reino de la ficción…
¡Muchas gracias por tus palabras, Cinelibrista!
Y nosotros creyendo que se le había subido el vino a la cabeza, pero muy muy arriba…
Pero vamos, que si el secreto para rascar algo en certámenes es ponernos en tus manos, vamos todos a sacar número para hacer cola para sacar número (y creo que ya) para que nos pongas a protagonizar tus obras.
¡Gran micro, como siempre!
Pues, oye, tengo por aquí un par de papeles muy interesantes 😉
Por soñar que no quede. Y por escribir, que es la única manera de sentirse diosa por un ratito, aunque algunos mundos no salgan como una quiere. Pero que te voy a contar a ti de mundos que no sepas.
Me alegra verte por aquí. Saludos de los cordiales.
¡Buenísimo! Por algún motivo oculto de la tecnología no me deja darle «me gusta.» ¡Pero me encanta!
La tecnología también tiene complejo de diosa. Y ejerce cuando menos te lo esperas.
¡Abrazote, Teresa!
Es que no hay entrada que no me sorprenda. Qué imaginación más… refinada, diría. (Que sí, que sí, que me repito, ya lo sé. ¿Qué le vamos a hacer?).
Las palabras bonitas, y nutritivas, nunca se repiten lo suficiente, Anarchanthropus. Así que no te cortes, por favor.