Mi hijo me ha prometido que hoy sin falta recogerá su habitación. La última vez que entré a hacerle la cama, había un montón de ropa sucia tirada por el suelo, platos con restos de comida y el cadáver del perro, aún tibio, dentro del armario.
Montó en cólera cuando volvió del instituto y vio que lo había limpiado todo; tardé más de una semana en poder atarme los zapatos. Desde entonces no he vuelto a entrar sin su permiso. Y eso que la angustia me está matando: hace días que no me cruzo con su hermana.
Publicado en el libro recopilatorio del XI Concurso de microrrelatos de Godella

12 ideas sobre “MADRE CORAJE”
What a chilling and brilliantly crafted micro-story. It starts with something so ordinary and relatable—a messy teen’s room—and then slides, almost casually, into pure horror. The contrast between the calm tone and the disturbing details makes it even more powerful.
Your appreciation for atmosphere, pacing, and that dark twist truly shows. It’s the kind of piece that lingers in the mind long after reading.
Thanks so much for reading and for your kind words. I’m really glad the mix between the ordinary and the unsettling struck a chord with you—that shift was exactly what I wanted to play with. Reactions like yours, when something familiar suddenly turns a bit eerie, mean a lot to me. Hope the next stories connect with you too, even if they send just a tiny chill down your spine.
Inquietante… con dos párrafos bastó.
Hay historias que no deberían ni siquiera imaginarse.
¡Gracias, Peregrino!
Me estás asustando. Además, veo que mi comentario al anterior relato no ha surtido efecto.
Mariah Carey ya cantó el villancico, el alcalde de Vigo ya encendió las luces, incluso Nicolás Maduro ya declaró en septiembre que estábamos en Navidad y tú, sin embargo, veo que sigues siendo abducida por el reverso tenebroso de la Fuerza.
Espero que para el próximo, en lugar de por el lado oscuro, seas abducida por el Espíritu de la Navidad, trasladándonos sentimientos positivos como corresponde y despierta esta época. Ya sabes, paz, solidaridad, alegría, buenos deseos, unión familiar, abrirnos a la esperanza de un nuevo ciclo y esas cosas.
Con este relato me has acongojado, lo que no quita para que una vez más me descubra por esa habilidad que tienes para jugar con las palabras, logrando ese efecto en tan sólo cuatro líneas.
Un beso
Diré en mi defensa que este micro lo escribí hace unos meses: hay que esperar el fallo del concurso y, después, a que ellos lo publiquen antes de hacerlo yo (me parece una norma de cortesía por mi parte). Y me defiendo porque sabes que te hago caso, mucho caso, y que sigo anotando tus recomendaciones en la parte más accesible de mi memoria.
Y dicho esto, lo que escribo es muy poco. Y aquí sí que no hay excusas: la cantidad de gente que escribe libros enteros, y de muy buena calidad, mientras espera en la cola del supermercado, con las manos llenas de detergente entre plato y cazuela del fregadero, con los niños en brazos, la radio de su pareja a todo gas, esquivando interrupciones de wasaps de amigos y llamadas publicitarias a cualquier hora del día y de la noche. Y yo me quejo de que no me da la vida. ¿Será por eso que lo único que me sale es mortal?
Prometo intentar enmendarme. Solo intentarlo. Aunque llevo intentándolo desde pequeñita y sigo igual de «desenmendada» que entonces. Mira, igual esta es una buena historia para no contar.
Lo que sí pienso hacer es cantar. En breve. El hapyberdeytuyu.
Un beso
¡¡¡Catabumba!!!
Una tarta bomba casera o una notificación de Hacienda no habrían causado el impacto de este excelente micro. ¡Así es el arte de Miss. Daisy!
Lo de la hermana lo cogí a la primera, creo; pero lo de los zapatos no, o es que mi mente perversa me lo intenta explicar a lo Tarantino.
Está claro que ese niño llegará a presidente, sobre tó, si nació en niuyó.
¿Qué estará pasando en tu barrio para que te inspire estas historias? 😱😅😂
Gracias por los pelos de punta y el frío en el cogote. 😜😝
Abrazo Grande,
En mi barrio no pasa nada, que dicho así suena bien, pero si te paras a pensarlo, y tú eres de lo que te paras a pensar, Jose Antonio, pues tiene su aquel la cosa. Porque la nada, la mires por donde la mires, está vacía, profundamente vacía. Así que habrá que lanzar alguna bomba (mejor que las cartas de hacienda) para intentar romperle alguna esquina para que entre brisa fresca, alguna brizna de hierba o una simple gota de lluvia, lo que sea. Pero que sea. Que cada vez es más complicado ser. Y estar. No tanto parecer.
Y dejo ya este tono, que aburro hasta a las ovejas eléctricas de los androides.
Oye, ¿tú cómo te pones los zapatos? O levantas la pierna y la apoyas en alguna silla, cama o similar o te sientas y agachas medio cuerpo para llegar a los cordones, ¿no? Imagina que tienes lumbago; o peor aún, que te han dado una soberana paliza y te han roto tres costillas, el bazo y el espinazo. Pues por ahí van los tiros. Y los palos. Y algunos presidentes.
Gracias por tu humor, tus pelos de punta y tu cogote.
Abrazazo.
Tus microrrelatos siempre me dan un corrientazo en la espalda. Y no entiendo por qué limpiar el armario. Todos tenemos un perro muerto ahí. Lo de la hermana sí me da angustia. Gracias por tus letras
Aunque suene un poco sádico, me alegran esos corrientazos, Fanny. Y sí, tienes razón: quién no tenga un perro muerto, o cualquier otro cadáver, en el armario es de otro planeta. Aunque, ¿ves?, yo sí soy partidaria de hacer limpieza de vez en cuando, más que nada para ser consciente y no acumular.
¡Muchas gracias por tus palabras!
¡Candela con escopeta, como decimos en Cuba! Pobre perrito. Sí, todos tenemos algo guardado en el clóset y con frecuencia apesta. Ranfla moñuda es lo que hay que hacer. Así le decía una amiga al spring cleaning. Abrazote y feliz Navidad.
El lenguaje es sorpresivo e infinitamente rico y poderoso. No dejo de aprender contigo, Maestra.
¡Abrazazo y Feliz Navidad!