FRAGILIDAD

Alquilé un apartamento en un edificio que parecía una esquela mortuoria. Pensaba
—equivocadamente, me daría cuenta después— que allí encontraría la concentración necesaria para escribir. Debajo de mí vivía un repartidor de pizzas que no conseguía ahorrar lo suficiente para pagarse los estudios y en el ático, un contable que estaba enamorado del repartidor, cuya novia, no lo dije antes, estaba embarazada del padre de su mejor amigo, que vivía en el sexto y se hacía el loco, porque a él quien le gustaba de verdad era la psicoanalista del tercero, una argentina adicta al mate que murió sin previo aviso. Con ella se quebró el círculo y, como un frágil castillo de naipes, el microrrelato se vino abajo.

3.er premio en la 3.ª Edición del Concurso de microrrelatos Matimex. «Construir con palabras» Almazora, (Castellón).

Relato basado en la siguiente fotografía:

 

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