Hace algún tiempo apareció un piano en mitad del pasillo. Resultaba incomodísimo tener que ponerse de lado para ir de la cocina al salón, aunque lo peor era cuando se ponía a sonar mientras dormía o durante mi programa favorito en la tele. Lo amenacé con tirarlo a la basura, echarlo de casa, arrancarle alguna tecla. Nada.
Ahora lo que me preocupa es que solo toca un lánguido y persistente mi bemol. Le he comprado partituras nuevas, un metrónomo, hasta le he presentado a un famoso compositor. Sigue igual. No acepta que a mí quien me gusta es el violín.
7ª Edición de Tedascuen. Fundación Splora (Valladolid)
Tema: La música

11 ideas sobre “DESAFINOS”
¡Qué bonito…! 👌
¡Bravo por la música!, como dice la canción.
Gracias, Antonio.
Pues los fa sostenidos de los violines tampoco son como para soportarlos todo el día.
Lo del metrónomo no era mala idea del todo pero ese péndulo moviéndose a un ritmo del 3×4, podía haber sido peor que el mi. Acabarías diciendo: estoy hasta los bemoles del pianito.
Me ha encantado, como siempre sucede, tu relato musical.
Los inicios del violín, hasta que deja de temblar el arco, son más parecidos al estrangulamiento de un gato o al rechinar de una tiza en la pizarra que a cualquier otra cosa que quepa en un pentagrama. Se lo recuerdo con frecuencia a mi hermano, que era el que sostenía el arco. Por suerte, los inicios también llegan a su fin y todavía me hablo con él.
Un comentario muy melódico el tuyo, Guillermo. Además de hacerme reír, esta vez también me he puesto a bailar. ¡Que no pare la música!
Ohhh, pobre piano. Quizás deba buscar otra casa donde aparecerse. Esta ya está pillada.
Pues vaya. Al final me va a dar pena y todo. Tendré que darle mimitos hasta que aparezca algún pasillo con más acústica.
Qué buen final. Precioso relato!!
Besicos muchos.
De una manera u otra, gana la música.
Un beso grande, Nani.
Pobrecito piano… Pero para gustos (musicales) se han hecho los sonidos.
Sí. Y que levante la mano el que no haya desafinado alguna vez.
Abrazo.
Los pianos siempre se han caracterizado por ser entidades muy celosas. Te aconsejo que contrates los servicios de un susurrador de pianos.