DESAFINOS

Hace algún tiempo apareció un piano en mitad del pasillo. Resultaba incomodísimo tener que ponerse de lado para ir de la cocina al salón, aunque lo peor era cuando se ponía a sonar mientras dormía o durante mi programa favorito en la tele. Lo amenacé con tirarlo a la basura, echarlo de casa, arrancarle alguna tecla. Nada.

Ahora lo que me preocupa es que solo toca un lánguido y persistente mi bemol. Le he comprado partituras nuevas, un metrónomo, hasta le he presentado a un famoso compositor. Sigue igual. No acepta que a mí quien me gusta es el violín.

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