Todos los que retrataba quedaban impresionados.
Otras histórias minúsculas
No puedo dejar de mirar mi trocito de cielo. Es una monada, con sus nubes blanditas y relucientes,
Lo vi en una tienda de segunda mano, al lado de una cafetera italiana y unos cascos con cable.
—Llevaré un libro. —Yo una flor en el ojal.
La primavera llegó tarde y se disculpó sofocada. Ruborizada y con el pelo desordenado, alisaba delicadamente su vestido de flores arrugado. Con […]
