TEORÍA EVOLUTIVA

Todavía me acuerdo de cuando era un pez. Entonces el mundo estaba prácticamente sin estrenar. Por mi etapa de anfibio pasé sin pena ni gloria y la de reptil he procurado olvidarla, aunque sin éxito, porque esa arrastrada vida me dejó una severa disfunción psicológica cuyos síntomas se agudizan en otoño. Fui rata, jabalí y oso hormiguero antes de llegar a orangután. Y comí muchos plátanos para ser humano. Desde entonces mi evolución ha sido imparable: universidades extranjeras, un trabajo prestigioso,… Aunque a veces echo la vista atrás y me doy cuenta de que el pez nada y yo, tampoco.

Finalista en el IV Concurso de microrrelatos de la biblioteca municipal de Godella (Valencia)

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