PORVENIR

Mientras mi madre envejece, mi padre sigue siendo el hombre joven y entusiasta con el que se casó; un abogado comprometido, un marido ejemplar que podía conseguir cualquier cosa que se propusiera. Cualquiera. No como tú, me restriega ella a la menor ocasión. Y es que yo no me parezco en nada a él, ni siquiera en el color de los ojos. Tampoco quiero ser abogado, voy a ser bailarín.

Cenamos en silencio. Fuera cae la lluvia sobre el asfalto, el mismo donde él se dejó la vida y su brillante porvenir.

Accésit en el VI Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca de Godella (Valencia)

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