MENTIRAS

Tras un día tan nefasto, lo único que deseaba era darme una ducha y disfrutar de una deliciosa copa de vino recostada en el sofá. Mi marido volvía a retrasarse y los niños se acababan de acostar. Comenzaba una película en el televisor cuando descorché la botella con la toalla todavía puesta a modo de turbante. El aroma del líquido me envolvió mientras observaba la voluptuosidad de sus infinitos matices encarnados derramarse sobre el cristal de la copa. Antes de poder dar el primer trago, sonó el teléfono. En la pantalla parpadeaba su nombre con la insistencia de las disculpas inventadas. No contesté. Atrasé el reloj, salí de la ducha y, con la toalla todavía puesta a modo de turbante, descorche una botella de vino. En el televisor comenzaba una película. Me serví una copa y detuve el reloj. Después, recostada en el sofá, paladeé cada sorbo, muy lentamente, como si el tiempo y mi propia vida me pertenecieran.

 2º Premio en X Concurso Universitario de Creación de Microrrelatos «Universos mínimos» de Salamanca.

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