LA FUERZA DE LA COSTUMBRE

En el pueblo nadie recuerda la fecha exacta en que apareció aquel muchacho. Solo que hacía un calor sofocante y que buscó una sombra para colocar su banqueta y encaramarse a ella antes de quedarse quieto como una estatua. Debajo del maquillaje y de sus ropas estrafalarias se le presumía tan bello, proporcionado y enigmático que todos, sin excepción, estaban entusiasmados con su presencia. A todas horas hablaban de él en la taberna, en la tienda de ultramarinos, en la escuela o sentados a la fresca bajo el cielo estrellado. Y no había día en que no se acercaran a contemplarlo, aunque solo fuera un instante. A veces le echaban una moneda para observar con asombro cómo se doblaba por la cintura hasta dar con la cabeza en las rodillas, los brazos colgando hacia el suelo, hipnóticos con su balanceo de péndulo, y la apresaba entre sus dedos flacos; y en cada una de sus brevísimas actuaciones, porque todo era muy rápido, se repetía la impresión de que se le hubiera roto un muelle o algo peor. Luego, cuando recuperaba como si nada su posición erguida y mostraba de nuevo su sonrisa bobalicona exagerada por el pintalabios, el público suspiraba aliviado y se arrancaba a aplaudir con el mismo entusiasmo de la primera vez.

Tal era el ambiente festivo que se respiraba en el lugar que nadie se dio cuenta de que la rutina, pegajosa y escurridiza, acechaba tras las esquinas y se acercaba peligrosamente camuflada bajo las lluvias llegadas antes de tiempo, el cansancio, las prisas, el sueño, y que iba cubriendo muy lentamente el cuerpo inmóvil del muchacho con una pátina invisible.

Ahora nadie se acordaría de él si no fuera por ese hedor insoportable que desprende.

2.ª Finalista. Semana 8 . El sillón de terciopelo verde. Radio Aragón.
Tema: metamorfosis

 

El comentario sobre mi relato que ha hecho en Facebook Patricia Estebán Erlés, la mujer que se sienta en El Sillón de terciopelo verde, es un premio en sí mismo. (Y el de la radio es aún mejor). Os recomiendo que no os perdáis sus programas, un podcast cada quince días: tiene distintas secciones, lo que lo hace más ameno si cabe, y se aprende, vaya si se aprende.

«Segundo finalista del séptimo concurso. La carne que aparentaba piedra se vuelve muerte. Margarita del Brezo nos contó la belleza que deslumbra y asombra. Pero esa hermosura se estropea cuando la costumbre la integra en el paisaje cotidiano y está condenada a morir cuando se la olvida. Creo que plantea muy bien la irrupción de ese mimo en la vida diaria, la perplejidad admirada del público. Era importante plasmar esa imagen, perfilar muy bien el personaje, su aspecto, sus movimientos, también la reacción coral del pueblo, su unánime fascinación. El cuento deja de ser estático cuando los espectadores van olvidando la belleza que llegó de pronto y se quedó. Esa permanencia es su perdición. El final brusco, sin contemplaciones, es un golpe que nos devuelve a la realidad. El arte no existe sin el gesto mismo de la contemplación, sin esa mirada que se alimenta y nutre a la vez al artista y su obra.
¡Enhorabuena, Margarita!»

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